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Can Forteza Rey

Monumento

El Modernismo fue un fenómeno de renovación cultural y artística, de difusión internacional, que marcó el periodo de transición entre los siglos XIX y XX.

La corriente Art nouveau, de influencia francesa y belga, de formas ondulantes y florales se alterna con la secessionista austríaca de formas más rectilíneas con una clara tendencia a la geometrización.

La nueva estética invadió las fachadas e interiores introduciendo la nota colorista en la ciudad, reflejo de la nueva moda decorativa que pretendía actualizar los repertorios figurativos y los elementos decorativos tradicionales para adecuarlos a las nuevas técnicas y al gusto de la época. Un arte total, articulado bajo una vocación ornamental, cuya fuente de inspiración es la naturaleza que invade no sólo la arquitectura sino también la escultura, la pintura y las artes aplicadas. Se combinarán los nuevos y viejos materiales como el hierro y el vidrio, la piedra y la cerámica imitando los procesos y formas de la naturaleza.

En Mallorca, según la opinión de algunos historiadores, el Modernismo fue sobre todo, una moda, especialmente impulsada por la iglesia. El obispo Campins, llamó a Gaudí en 1904, para que dirigiera obras de remodelación en la Catedral de Mallorca. Sin la presencia de Gaudí en la isla, por espacio de diez años, el Modernismo no hubiera triunfado en las Baleares.

Por sus características este edificio responde a la tendencia modernista de Art Nouveau, que excepcionalmente prolonga la decoración estilística de la fachada al diseño interior, haciendo muestra de una fuerte influencia del modernismo catalán, especialmente de algunas obras de Gaudí (Casa Batlló y Parque Güell). Lluís Forteza Rey debió probablemente de conocer a Gaudí, aunque sólo fuera por el hecho de que su padre José era el orfebre de la Catedral. Recordemos que coincide con las obras de reforma que Gaudí estaba realizando en la Catedral.

Se trata de un edificio originalmente destinado a viviendas de cinco plantas, del cual Forteza Rey realizó la decoración interior y el proyecto de fachada. Llama la atención la profusa decoración escultórica en las tribunas y miradores, superpuesta al lienzo de pared de temas vegetales, florales y animales, destacando una cara monstruosa flanqueada por dos dragones alados situados en el segundo piso.

A ello, debe sumarse la riqueza del tratamiento decorativo donde predomina la utilización de musivaria (azulejos policromos fragmentados y dispuestos de forma irregular ) sobre los muros exteriores, los platos y discos cerámicos, así como la variedad de arcos utilizados en la conformación de los vanos y la combinación de materiales piedra, hierro, madera y vidrio.

En el interior hay que destacar la decoración del vestíbulo, donde encontramos el techo decorado con musivaria, un arco parabólico gaudiniano, el pasamano de hierro forjado de la escalera y una vidriera decorada con motivos florales.